-¿Cómo te has atrevido, maldito despojo? ¿Cómo has osado poner en peligro el equilibrio de La Esfera?
-¿Maldito despojo?, Eso soy para vosotros, ¿No es cierto, Kurgan? No soy uno de los Cuatro, tan solo soy la herramienta que llega a donde vuestro poder no alcanza -La masa de niebla informe que era el dios Salssa´el latía calida, rítmicamente mientras hablaba.- He hecho lo que siempre hice, lo que siempre haré. Aquello por lo que vosotros siempre acudís a mi.-La niebla se condensó hasta tener el tamaño de una bellota. De la bellota surgió un brote, que creció hasta formar un enorme árbol que se cubrió de hojas en una explosión de
vida.
-¡Has puesto en peligro nuestro planes para Saphir! -bramó Malesur y su voz sonó como el viento entre los riscos, como el huracán, el tifón y el tornado.
-¿Vuestros planes? Os diré cuales son vuestros planes- El árbol comenzó a desvanecerse, una de las hojas se desprendió y se zambulló en la niebla convertida en un Martín pescador.- Os diré para que creasteis Saphir
-Tenéis el poder de moldear la materia y los elementos a vuestro antojo, de dar forma al cielo y al mar, a la tierra y al fuego que borbotea bajo ella. Creasteis Saphir y las criaturas que la habitan a vuestro capricho, pero esas criaturas no estaban más vivas que las rocas o la lluvia. Sois dioses estériles, dioses muertos y vacíos, y por eso recurristeis a mi, a ese que llamáis despojo: para insuflar vida en vuestras creaciones. Sois dioses estériles y eso os vuelve rencorosos y mezquinos -La niebla volvió a cambiar y adoptó la forma de dos ciervos enzarzados en una pelea.- Por eso os odiáis incluso a vosotros mismos.
La estrella que era Kazag aumentó de brillo y tamaño, salvajes llamaradas saltaron de superficie en dirección a Salssa´el, pero no osaron tocarlo, no osaron romper La ley.

-Ya basta Kazag, -susurró Mohed y su voz era como el de las montañas chocando entre si- No demuestres con tu rabia la estupidez que nos atribuye.
-Creasteis Saphir y las demás esferas -Continuó el dios de la vida- para poder volcar vuestro odio, para que las criaturas que vosotros modelasteis, y a las que yo insufle el don de la vida, se destruyan entre ellas, ya que la ley os impide destruiros entre vosotros, o destruirme a mi. Son simples peones en vuestro juego macabro, por eso he creado a los Trascar a vuestras espaldas, por que las criaturas que pueblan la esfera merecen tener guardianes que les protejan de este sinsentido.
-Ya hemos oído bastante de esta basura.-Kazag ya no era una impetuosa y brillante estrella, si no un rescoldo de lava viva, un compacto núcleo de magma y rencor.
-Volverás a tu reclusión, y ten por seguro que nunca olvidarás la gravedad de tu falta, Te la recordaremos cada minuto con formas de dolor que jamás has imaginado.
-Y respecto a nosotros… -Mohed se dirigió a los otros tres dioses elementales ignorando la forma de niebla que se desvanecía para volver a su plano de reclusión y tormento.-Debemos tomar una determinación y volver a equilibrar la esfera. Un acto único, una sola acción por parte de cada uno de nosotros que restablezca el plan que tenemos para Saphir.
-Quizá no sea todavía demasiado tarde.-murmuró Kurgan.
-Y si es demasiado tarde para Saphir…-continuó Malesur- quizá no lo sea para las otras esferas…
Y Los cuatro dioses de los elementos parecían estar de acuerdo por primera vez en eones.