Es sorprendente e irónico como el destino o el azar hacen que los orígenes de la facción humana tecnócrata por antonomasia, estén ligados a una deidad que por la gracia de los sinuosos senderos del azar ofrendó uno de los mayores poderes conocidos y por conocer de Saphir a los Neonatos, que con sabiduría y tesón estudiaron, conocieron, dominaron y con su ayuda lograron llegar a ser lo que hoy son. Sin embargo, el principio es el principio, y por él debemos comenzar.

Y empezamos en la expedición clave, que forja el embrión de lo que serán los Neonatos. Un grupo de embarcaciones de la Legión de los Cien Corazones que parte de la ciudad de Anoria, al sud-este de Darlime, con el fin de hallar la isla donde se escondían los religiosos Adeptos de Malesur. En este viaje, no encontraron dicha isla pero sí otra que haría que las reglas del juego creado en Saphir se modificaran.

La empresa marítima, tras dejar de ver el borde más al sur de Darlime; el Faro de Ilhdan, repentinamente se encontró dentro de una tormenta devastadora y antinatural. Las herramientas de navegación dejaron de funcionar, las constelaciones se descolocaron en el firmamento,… y durante cuatro días y tres noches el grupo fue a la deriva para terminar casi naufragando en una isla jamás conocida antes, Trasca’el, la Isla Santuario, hogar de los Trascars.

Una vez en tierra firme y sin gran parte de la tripulación, decidieron reconstruir el único navío que todavía podía ser servible. Mientras, Nabrec el nuevo líder del grupo escuchó la extraña llamada que lo condujo al interior de la Isla Santuario. Allí un Trascar muerto lo esperaba.

A través del ser inerte, Salssa’el habló a Nabrec y le dijo “Bienvenido a Trasca’el, la Isla Santuario de los Trascar. En la QuintaEsencia está vuestra salvación” y le otorgó el conocimiento y dominio de la fuerza capaz de controlar y dar vida a los objetos que no la tienen.

Nabrec, conocedor del poder adquirido y receloso de compartirlo, mató a todos sus compañeros de viaje y, con el poder de la QuintaEsencia, regresó a Darlime en solitario. Salssa’el, lloró su error con desesperación.

Durante un tiempo, Nabrec divagó por distintas ciudades del sur de Darlime. Oculto bajo atuendos de mendigo, escondió su verdadera identidad para siempre. Para sus planes, era mejor dejar que su expedición se diera por muerta definitivamente y cambiar su identidad, desde entonces se hace llamar Maestro.
Dos años más tarde, Nabrec había reunido un selecto y secreto grupo de extraordinarios y fanáticos científicos. El grupo elitista de tecnócratas se llamó El Claustro.

Bajo el mando de este oculto grupo, se extendieron las redes del embrión de los Neonatos, que se tejían en las profundidades de varias ciudades del sur de Darlime. Empezando en Anoria, ciudad natal del Maestro y ciudad donde se congregaba el Claustro, pasando por la ciudad más al sur de Darlime Ilhdan o pasando por Limburgo, pero también por ciudades más al norte como Valderie o Balesno.

En poco tiempo, los frutos del avance tecnológico se empezaban a ver. Descubrimientos como el vapor, la alquimia y la pólvora permitían crear armas y utensilios bélicos.

Los Neonatos crecían y se organizaban inteligentemente. Un Gremio de Alquimistas e Ingenieros desarrollaban a toda prisa más y más artilugios. Mientras, otro grupo se encargaba de reclutar más científicos y realizar sutiles misiones; el Gremio de los Asesinos.

El control y mejora de la tecnología avanzaba en muchos sentidos, se empezó a trabajar con el oricalco, una nueva materia ligera y muy dura que permitía hacer armaduras de enorme eficacia. A esto, se añadía la creación de Ingenierías de Guerra, grandes armas que se movían con ruedas y que permitían realizar devastadores disparos.

Sin embargo, todos los avances tecnológicos no eran comparables con lo que muy pocos científicos conocían y muchos menos controlaban; la QuintaEsencia. Gracias a ella, se creaba vida artificial. Los Kluch, unos pequeños seres con vida e inteligencia propia ayudaron servicialmente a los propósitos de los Neonatos.
El tiempo pasaba y era el momento de dar un paso más. Se creó La Orden del Águila Engranada, el ejército de los Neonatos equipado con todos los avances tecnológicos que los Gremios descubrían y desarrollaban.

Los gobernantes de Darlime, La Legión de los Cien Corazones, todavía no conocía que ocurría en el subsuelo de las ciudades del sur de Darlime. Quedaba poco para que lo supieran.

Sin embrago, el Claustro, a pesar de conocer el enorme potencial de los Neonatos, capaz de vencer en un choque frontal contra La Legión de los Cien Corazones, decidió dar un giro más a su estrategia y garantizar la victoria. Como científicos, querían analizar todas las vías posibles y así lo hicieron.

Estudiaron la I Guerra Civil de Darlime, donde la Eclestía de Saül fue derrotada por los gobernantes, los mismos que seguían en el poder en la II Guerra Civil que se avecinaba. Analizaron que el gran error de la Eclestía fue creer en un apoyo ferviente del pueblo, apoyo que fue apagado con la fuerza de las armas. Así pues, decidieron introducirse en las altas esferas políticas y económicas de las ciudades donde ellos se desarrollaban en secreto. Así conseguirían golpear en el brazo militar de la Legión y también en el brazo político y económico. Gracias a los esfuerzos sutiles del Gremio de los Asesinos consiguieron llegar allí donde querían.

Por último, el Maestro, como miembro originario e historiador de la Legión, era conocedor de cómo la Hermandad de los Cien Corazones había llegado al poder de Darlime; hacía falta confeccionar un plan profundo que imitara lo ocurrido, mucho tiempo atrás, en La Gran Traición que sufrió el Rey Malakoy a manos de la Legión de los Cien Corazones.

De nuevo, un elaborado ardid debía servir de señuelo para desgastar a un ejército gobernante que de debía proteger un territorio amplio y basto. El Maestro, con la ayuda del Gremio de los Asesinos, creó un veneno capaz de dañar a un Soimi. Mandó a un emisario a las tierras del norte de Golothar, los Picos de Kurgan, con dicho veneno corriendo por sus venas para que éstos creyeran que La Legión había creado dicha substancia para terminar con la raza norteña. Por otro lado, con la ayuda del Gremio de los Alquimistas, creó una poderosa substancia capaz de emular una explosión de fuego poderosísima y, a su vez, ansiada por las Manadas de Urueh. Con estas acciones, hizo que los Soimi atacaran Darlime desde el norte y las Mandas desde el oeste.

Y para empeorar la situación de La Legión de los Cien Corazones, los Neonatos se dieron a conocer, por fin, en Valderie atacando desde el sur. Este choque de fuerzas se dio a conocer como La Gran Guerra Entre los Cuatro Grandes
Tras un año completo de devastadoras luchas entre todos los ejércitos, los Soimi se dieron cuenta de que habían sido engañados, retirándose a su región. Mientras, las Manadas de Urueh diezmadas por tanta lucha frenética, debían retroceder al Archipiélago Volcánico. Los planes de los Neonatos estaban saliendo a la perfección. La Legión de los Cien Corazones se había encontrado justo en medio de los tres ejércitos y se fragmentó. Mientras, los Neonatos solo habían luchado desde un flanco y contra un solo ejército permaneciendo cohesionados.

La II Guerra Civil de Darlime, había comenzado. Sin Soimis ni Manadas en liza, el enfrentamiento entre La Legión de los Cien Corazones y los Neonatos, ya era frontal pero, también desequilibrado. La organización de hombres ataviados con escudos y armaduras luchó con orgullo y tesón durante casi cinco años. Paulatinamente, Los Neonatos se arrasaban más ciudades, más pueblos, más territorios y se veían vencedores mientras arrinconaban a sus enemigos al norte de Darlime.

Sin embargo, la victoria tenía un precio. El ejército de la Orden del Águila Engranada también sufría bajas y el abastecimiento de munición y pólvora se hacía más lento a medida que avanzaban al norte. Además, ocurrió algo que el Claustro, a pesar de haber sopesado, lo descartó por completo como una posibilidad real.

Los orgullosos hombres de La Legión de los Cien Corazones habían abandonado su ego y altivez, para unirse a un potente ejército que los Neonatos querían destruir más adelante y por separado. Se había creado una antinatural Alianza con las Mercenarias de Isha. Este imprevisto, unido con el desgaste de los Neonatos, causó un ligero retroceso de La Orden del Águila Engranada.
El Claustro, conocedor de las dificultades crecientes en la región norte de Darlime, decidió reagrupar sus tropas y situarlas en la ciudad de Natria para tapar cualquier salida de la nueva amenaza, manteniéndola encerrada en la Alcázar de las Mercenarias de Isha. Así fue durante meses de relativa tranquilidad. La Orden del Águila Engranada se reabastecía y se preparaba para la estocada final, mientras hacía pequeñas incursiones en el territorio de las Mercenarias de Isha.

Pero al parecer, la Alianza también hacía lo propio y sorprendió a los Neonatos en un ataque conjunto conocido como La Guerra de la Reconquista de Darlime. Hombres y mujeres, provenientes de la Alcázar atacaron ferozmente desde la cara norte de Natria, envite que fue respondido con eficiencia por los Neonatos. Sin embargo, en la cara sur de la ciudad, desguarnecida por completo, un enorme contingente de orgullosos hombres y mujeres golpeó con estrepito para causar la primera derrota de los Neonatos.

La primera y única derrota importante sufrida por los Neonatos hizo que el Claustro recompusiera, muy inteligentemente, todo su plan de acción militar. Hizo retroceder a La Orden del Águila Engranada hasta la ciudad de Caldara para que ésta fuera destruida por completo. Posteriormente, crearon una ciudad al servicio militar al sur del lago Merile llamada Balesno. Desde allí asentaron sus fuerzas militares para cerrar el paso hacia la zona de Darlime sur y así poder reconstruir un nuevo plan de invasión de Saphir con calma y meditación tecnócrata.

Esto dio paso a lo que es conocido por los historiadores como el Ciclo Evolutivo. Un tiempo de aparente paz que sirvió al Claustro para recomponer sus ideas y avances tecnológicos. A su vez, sirvió para reforzar y asentar las defensas y el control en las ciudades al sur de Lago Merile. El Claustro en si tuvo cambios entre sus componentes. El Maestro quería conseguir una mayor capacidad intelectual dedicada a la potencia bélica. Hacía falta recuperar el norte de Darlime para luego cruzar el Paso de la Guerra y continuar con la conquista de Saphir. Para ello, debía acelerar dos de los proyectos que debían desarrollarse más adelante. Y así fue.
Debía explotar en mayor medida el poder de la QuintaEsencia.

El Maestro escogió un numeroso grupo de aventajados científicos a los que les mostró la existencia de la QuintaEsencia. Los científicos que no supieron dominar el nuevo poder, fueron víctimas del Gremio de los Asesinos. Los otros, la dominaron con pericia y maestría, sin embargo su final no fue mucho mejor que el de los primeros, puesto que fueron recluidos en un lugar secreto de alguna ciudad en el sur de Darlime denominado el Enclaustro, desde donde se trabaja para crear mejores y más potentes seres animados artificialmente.

Además, el Maestro activó un proyecto que hacía años que empezó a desarrollar junto con el científico Bolban, el cirujano. Un proyecto que consistía en amputar armamento en las extremidades de humanos para que su eficacia militar fuera superior, un proyecto que se convirtió en un nuevo gremio; el Gremio Oculto.

Desde entonces hasta ahora, los Neonatos se han reabastecido, han desarrollado las tecnologías que ya conocían y han creado nuevas. Están preparados para desatar la nueva ola bélica para conquistar Saphir.